Páginas

miércoles, 3 de julio de 2013

CON FRECUENCIA TE RECUERDO.... HISTORIA DE LUISA

Con cierta frecuencia te recuerdo y esta es mayor a la frecuencia con la que te recordaba cuando estaba en París. Es extraño pensar como la vida da giros inesperados y siento ahora como la cuenta regresiva empieza a agotarse para encontrarme nuevamente contigo. Sé que ese día llegará pero realmente no sé cómo reaccionaré, las calles me traen tu recuerdo, un aroma, una melodía y es como si pudiera viajar en el tiempo a aquella época que no sale de mi memoria, la intensidad de aquellos momentos que cercenaron mi corazón para siempre e inhibieron mi sentir no sé hasta cuando… He imaginado el momento de volverte a ver por años, suponiendo miles de cosas, no sé si podre mirarte a los ojos otra vez, no sé si podre volverte a hablar no sé si lo soportaría, se que debo enfrentar ese momento cuando llegue, pero su cercanía hace que mis heridas se resientan… se que jamás le olvidaré, hizo parte de mi vida y consiguió que me hiciera amiga del dolor… Hay heridas que nunca cierran, y él, más que amor u odio es una herida que jamás curó, porque aparentemente he logrado superarlo, pero si lo recuerdo le herida duele y a veces duele tanto que las lagrimas intentan salir.
Justo este paisaje me hace recordar la noche en que me encontré contigo en el centro comercial, ya no recuerdo como me saludaste ni que hicimos luego, sólo fragmentos de cosas… se que fuimos a tu casa, pero no sé por qué me quedé, pero sí recuerdo el cigarrillo que fumaba, el árbol desde la ventana que movía sus hojas, la brisa en mi rostro y verte con tristeza, con profunda tristeza porque yo ya te amaba. Estas son cosas que solo existen en mi memoria, cuadros de momentos que no volverán, almacenados en un lugar casi intocables… imperceptibles en mi vivir. Mi amor solía ser tan genuino aunque oculto para ti por mucho tiempo, mi amor era, ya no es, y no será… mi amor por ti era incalculable, completamente incondicional e irremediablemente amor, ahora solo queda el recuerdo de ello, el recuerdo de lo que yo te amé.
Sentía que te amaba incansablemente, que te amaba con dolor profundo, con pasión ardiente, en darte mi vida a cambio de nada; porque me entregué a cambio de absolutamente nada…  de dolor…  y recuerdo esa noche en la que la melodía decía “para decidir si sigo poniendo esta sangre en tierra….. solo me hace falta que estés aquí con tus ojos claros…” y tener la ilusión –loca- de que realmente pensaras en mí, pero en cambio estabas pensando en ella. Siempre pensé ¿Qué puedo perder?...  perdí más de una vida la de él, casi la mía –Juan y Luisa-, perdí mi amor, perdí el amor y creo que para siempre… en qué momento dejé que todo pasara, en qué momento se convirtió en un daño irreparable y era yo siempre luchando incansablemente hasta que llegó el día en que ya no tenía fuerzas… había perdido las ganas y no solo las ganas sino el sentido de la vida misma.

Como no recordarte, como separarte de mis pensamientos, como volver a encontrar el sentido del amor, parece ahora imposible… Sólo el dolor logra mantenerme a flote, a través de el logro mi equilibrio. El dolor se ha convertido para mí en el polo a tierra pero que hace más pesada mi carga… después de haber perdido tanto… es un forma de vivir, una nueva forma de sentir, el dolor vive en mi desde hace más de 4 años y hace que pueda estar en pié, sin caídas emocionales, me advierte del riesgo del amor, me recuerda que estoy dañada emocionalmente para siempre, me hace pensar que si sigo así todo estará muy bien. El dolor se ha vuelto mi máscara, impenetrable para cualquier sentimentalismo que pueda aparecer. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario