Tenía 12 años cuando un muchacho me dijo, "Eres muy coqueta", le pregunte por que y me contestó "Siempre estás sonriendo".
No alcanzaba a entender la dimensión de esas palabras y como las recordaría el resto de mi vida. Para iniciar esta tarea cambiaré mi nombre, sólos mis más cernanos amigos sabrán realmente a la persona a quién le sucedieron los hechos que contaré a lo largo de este libro. Me llamaré Camila, desde niña quise llamarme así; y entonces estas son las historias de Camila y no las mías.
Siempre que escribo me lleno de prejuicios y pienso en todas las personas que ya habrán escrito lo mismo que yo. Sin embargo esta no es una obra autobiográfica propiamente, son historias de amor, sexo y dolor contadas en primera persona.