Nunca dejo de sorprenderme, cada día trae algo inesperado. La cosa más insignificante puede afectarme sin querer, recuerdo justo ahora el árbol que se movía con el viento frente a tu ventana, me quedaba mirando el movimiento de las hojas y como el viento atravesaba cada rama. Ahora quisiera no volver a verlo, de eso hace ya mucho tiempo y trato de no recordarlo con tanta frecuencia, aquellos tiempos quedaron tatuados en mi memoria haciéndome recordar siempre que no volvería a ellos. A partir de esa época, cada vez que conozco a alguien siempre levanto un muro lo suficientemente gigante para evitar ser lastimada... de eso hace ya más de tres años y tengo que recordarme nuevamente que el muro siempre debe existir, por que aunque intente pensar que todo puede ser diferente, sé que no podrá serlo jamás.
En los cientos de rostros que veo camino a mi trabajo, no encuentro uno conocido, no hay nada familiar y siempre termino presa de mis recuerdos tristes y felices... buenos y malos... imagino que te encuentro, y empiezo a decirte todo lo que he querido decirte, más sin embargo la parada de la siguiente estación me aterriza nuevamente a la realidad. Puedo ver el cielo gris, el gesto hostil de las personas que me rodean, aparentemente ninguna es feliz, el hastío y el cansancio son los protagonistas de este viaje a mi trabajo, intento pensar como será la vida de cada persona, un rasgo, un objeto son útiles para imaginarlo.
Mirando por la ventana del autobús veo un árbol, haciéndome recordar aquel árbol frente a tu ventana, las hojas, las ramas, los recuerdos y por más que no intente recordarlo están allí irremovibles, siento como un frío atraviesa mis huesos al seguir sumergiéndome en ese mar de recuerdos, trayendo a mi, viejas penas que por más que me esfuerzo aparecen sin querer. Lucho incansablemente por encontrar esa niña que llevo dentro, donde cada momento era único y especial, ahora me pregunto donde quedó todo ello con lo que soñaba, ahora solo tengo esa nostalgia amarga de recordar.
Quisiera poder olvidar, borrar de mi memoria como si jamás hubiera pasado, pero entiendo que recordarlo me permite mantener firme mi muro, ese muro que me mantiene a salvo de todo ese veneno que podría matarme, pero pienso que tal vez el veneno ya esté en mi y circule por todo mi cuerpo.
Ahora ya no quiero recordar más, quiero que todo sea diferente, o al menos permitirme soñar con que lo será y jamás olvidar que la promesa de que la vida puede continuar, sin importar lo malo de nuestras pérdidas...

No hay comentarios:
Publicar un comentario