Después de muchos meses de no
vernos, nos reencontramos en medio de risas, escuchando las canciones que
evocaban recuerdos de otras épocas y bebiendo el vino que tenía una historia de
un árbol sagrado. Este ambiente en confianza permitió narrar las experiencias
de los últimos meses y, adicionalmente, conversar sobre diversos temas
relacionados con la existencia de la mujer en la actualidad… recordé la
siguiente frase de Borges: “Se ha dicho que todos los hombres nacen
aristotélicos o platónicos. Ello equivale a declarar que no hay debate de
carácter abstracto que no sea un momento de la polémica de Aristóteles y
Platón; a través de los siglos y latitudes, cambian los nombres, los dialectos,
las caras, pero no los eternos antagonistas”, al imaginar a mujeres de otras
épocas conversando en cafés con sus amigos sobre la libertad individual, sobre
su rol en la sociedad y los obstáculos que encontraban a diario al querer
expresar sus ideas o al pretender ser. Mencionamos
el hecho de que nos encontramos en pleno siglo XXI, donde las mujeres asumen diferentes
roles como empresarias o en cargos políticos en diferentes lugares del mundo,
donde aprobaron este año el matrimonio igualitario en nuestro país, pero donde
también persiste el maltrato hacía la mujer en nuestras familias o simplemente
lo vemos a diario, muy de cerca o lo tenemos que enfrentar… esa noche pensé en
Simone de Beauvoir, en Sartre, en Camus, e imaginé como serían sus
conversaciones sobre el existencialismo como una forma de filosofía para transformar
la vida de las personas, casi que me sentí como en el Café de Floré porque esa
experiencia de compartir pensamientos y anécdotas con estas mujeres que tanto admiro,
se convirtió en una serie de sensaciones reveladoras y de las cuales surge la
necesidad de desarrollar muchas ideas y permitir con esto que nuestra esencia
fluya libremente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario